El regreso de Shohei Ohtani a la alineación de Los Angeles Dodgers dejó algo más importante que un sencillo en su primer turno después de más de dos semanas fuera: la organización reconoció que las molestias físicas que arrastraba el japonés probablemente estaban afectando su rendimiento ofensivo mucho más de lo que parecía inicialmente.
Andrew Friedman, presidente de operaciones de béisbol de los Dodgers, explicó antes del regreso de Ohtani que un jugador que intenta competir mientras protege una zona de su cuerpo puede comenzar a realizar ajustes involuntarios. Esos pequeños cambios, acumulados durante varias semanas, pueden alterar el funcionamiento normal del swing y reducir la capacidad para reaccionar ante el pitcheo de Grandes Ligas.
La observación de Friedman ayuda a explicar el fuerte descenso ofensivo que experimentó Ohtani antes de ingresar a la lista de lesionados. El cuatro veces ganador del premio al Jugador Más Valioso estuvo lidiando durante meses con inflamación en la rodilla izquierda y posteriormente con problemas en el bíceps derecho, mientras intentaba mantener simultáneamente sus responsabilidades como bateador y su preparación para regresar al montículo.
El cuerpo comenzó a condicionar su producción ofensiva
Ohtani había continuado ocupando un lugar regular en la alineación aun cuando su condición física no era la ideal. Durante buena parte de la temporada, los Dodgers diferenciaron sus problemas como lanzador de su capacidad para seguir ayudando como bateador, pero con el paso de las semanas las señales de incomodidad se hicieron más evidentes.
Desde que comenzó un nuevo programa de lanzamientos el 8 de agosto hasta su ingreso a la lista de lesionados, Ohtani bateó para .198, con 19 hits en 96 turnos, OPS de .689 y 34 ponches. El contraste fue importante con respecto al nivel que había mostrado durante los primeros meses de la temporada.
En las tres semanas anteriores a su descanso prolongado, la caída fue todavía más pronunciada. El japonés registró promedio cercano a .130 y llegó a acumular solamente dos imparables en sus últimos 26 turnos antes de que Los Ángeles decidiera detener completamente su actividad.
Friedman señaló que cuando un jugador está físicamente limitado puede comenzar a protegerse sin hacerlo de manera consciente. En el caso de Ohtani, esa explicación ofrece un elemento importante para entender por qué perdió capacidad para alcanzar determinados lanzamientos, especialmente rectas de alta velocidad en la parte superior de la zona.
Rodilla y bíceps complicaron su temporada de doble función
Los problemas físicos de Ohtani comenzaron a tener consecuencias importantes desde mediados de temporada. La inflamación de la rodilla izquierda afectó su programa como lanzador y finalmente lo mantuvo fuera del montículo después del 3 de julio.
El inconveniente en el bíceps derecho añadió una dificultad adicional. Los Dodgers terminaron deteniendo por completo su preparación para lanzar y establecieron que Ohtani no volvería al montículo durante la temporada 2026.
La prioridad cambió entonces hacia mantener disponible su bate para la postemporada. Sin embargo, incluso esa estrategia comenzó a resultar difícil cuando el deterioro físico coincidió con una considerable disminución en su producción ofensiva.
Ohtani también experimentó molestias en el cuello durante ese período. Con varias áreas de su cuerpo requiriendo atención, Los Ángeles terminó concluyendo que continuar utilizándolo regularmente podía ser contraproducente de cara a octubre.
El 11 de septiembre, los Dodgers colocaron oficialmente a Ohtani en la lista de lesionados de 15 días por inflamación en el bíceps derecho, con el movimiento retroactivo al 8 de septiembre. Debido a su designación como jugador de doble función, debía cumplir el período correspondiente antes de poder ser activado.
El descanso buscaba recuperar algo más que fuerza física
La decisión de retirar temporalmente a Ohtani de competencia también perseguía recuperar su mecánica natural en el plato. Al dejar de jugar diariamente y abandonar por completo cualquier intento de regresar como lanzador durante esta temporada, el japonés pudo concentrarse exclusivamente en rehabilitarse y posteriormente reconstruir su rutina ofensiva.
Su progresión comenzó con swings controlados y continuó con prácticas frente a lanzamientos de entrenadores y máquinas capaces de reproducir características similares a las del pitcheo de Grandes Ligas.
Dave Roberts informó durante ese proceso que Ohtani estaba respondiendo favorablemente y que el objetivo era colocarlo en la mejor condición posible antes del inicio de los playoffs, aun sabiendo que disponer solamente de unos cuantos juegos de temporada regular no representaba un escenario ideal.
Friedman indicó que el propio Ohtani manifestó sentirse nuevamente parecido a como estaba durante una etapa anterior de la campaña. Para los Dodgers, esa sensación constituye una señal positiva, aunque la verdadera evaluación depende de cómo responda su cuerpo al regresar a la intensidad de partidos reales.
Ohtani respondió con señales positivas en su regreso
Los Dodgers activaron a Ohtani el miércoles 23 de septiembre, exactamente en el primer día en que era elegible para regresar. Volvió como bateador designado frente a los San Diego Padres en Dodger Stadium y consiguió un sencillo en su primer turno contra el zurdo Robbie Ray.
El japonés terminó de 4-1 con una base por bolas y dos ponches en la derrota 5-1 de Los Ángeles. Más allá del resultado, el cuerpo técnico observó elementos que consideró alentadores en la calidad de sus turnos.
Uno de ellos llegó en la séptima entrada, cuando Ohtani conectó una recta de 99 millas por hora y envió la pelota profundamente hacia el jardín central. El batazo no salió del parque, pero mostró una capacidad para alcanzar velocidad que había disminuido notablemente antes de su paso por la lista de lesionados.
Roberts destacó después del encuentro que Ohtani parecía mucho menos apresurado dentro de la caja de bateo y mostró mejor capacidad para reconocer los lanzamientos. Esa diferencia resulta especialmente importante porque la imposibilidad de reaccionar con normalidad ante rectas rápidas había sido una de las señales más evidentes de sus problemas anteriores.
Los Dodgers tienen pocos juegos para preparar su bate para octubre
La organización afronta ahora una carrera contra el calendario. Ohtani regresó cuando solamente quedaban cinco encuentros en la temporada regular, por lo que Los Ángeles pretende ofrecerle tantos turnos como resulte razonable antes de comenzar su participación en la postemporada.
Friedman explicó que recuperar ritmo y sincronización representa una de las principales prioridades durante estos últimos partidos. El equipo puede concederle descanso dependiendo de cómo responda físicamente, pero cada aparición ofrece una oportunidad para reajustar su timing frente a lanzadores de Grandes Ligas.
Ohtani no tendrá que dividir sus responsabilidades durante octubre. Los Dodgers determinaron que no volverá a lanzar en 2026, de modo que toda su preparación estará dirigida a contribuir como bateador designado.
Antes de que sus problemas físicos alteraran la segunda mitad de su campaña, Ohtani continuaba produciendo a nivel de candidato al MVP. Al momento de ser colocado en la lista de lesionados acumulaba 30 cuadrangulares y un OPS superior a .900.
El desafío para Los Ángeles no consiste en convertirlo nuevamente en lanzador esta temporada ni exigirle que recupere inmediatamente cada aspecto de su ofensiva. La prioridad es que llegue a octubre suficientemente saludable para realizar su swing natural sin las compensaciones que aparecieron mientras intentaba competir con varias molestias.
Una situación sin precedentes para los Dodgers
La administración de Ohtani presenta una dificultad particular porque pocas organizaciones han tenido que gestionar simultáneamente la carga ofensiva y de pitcheo de una superestrella con semejante nivel de responsabilidad.
Friedman reconoció que no existe una fórmula previamente establecida para manejar todas las variables que acompañan a un jugador de doble función. Las decisiones sobre descanso, rehabilitación, preparación como lanzador y participación diaria como bateador deben evaluarse de manera conjunta.
Ese desafío quedó expuesto durante 2026. Lo que comenzó como un problema principalmente relacionado con la rodilla terminó interfiriendo con la preparación para lanzar, mientras las compensaciones físicas también comenzaron a manifestarse en el rendimiento dentro de la caja de bateo.
Los Dodgers tienen ahora una tarea más sencilla en cuanto a funciones: durante el resto de la temporada, Ohtani será exclusivamente bateador. Esa definición permite concentrar el trabajo médico y deportivo en prepararlo para ser una pieza central de la alineación durante octubre.
Las declaraciones de Andrew Friedman son importantes porque aportan una explicación deportiva al descenso ofensivo de Shohei Ohtani antes de ingresar a la lista de lesionados. Sus dificultades no estuvieron relacionadas únicamente con una mala racha en el plato: los Dodgers consideran que la acumulación de problemas físicos pudo provocar cambios involuntarios en su manera de batear.
La diferencia tiene especial relevancia a pocos días de la postemporada. Los Ángeles ya aseguró su lugar en octubre y necesita que uno de los bateadores más importantes de su alineación pueda competir sin las limitaciones que marcaron las semanas anteriores.
El primer partido de regreso produjo señales alentadoras, pero cinco encuentros representan una muestra demasiado pequeña para asumir que el problema está completamente superado. El verdadero objetivo de los Dodgers será comprobar que Ohtani puede mantener su mecánica y su condición física cuando aumenten nuevamente la intensidad y la exigencia.
Con su temporada como lanzador terminada, todo el enfoque está puesto ahora en su bate. Para un equipo que aspira a prolongar su defensa del campeonato, recuperar una versión saludable y productiva de Ohtani podría convertirse en uno de los factores determinantes de su recorrido por la postemporada.
Fuente: New York Post